El seguro de las mascotas

 

Hoy en día muchas personas tienen alguna mascota en casa, las hay de muchas especies, compradas en tiendas, encontradas en la calle o regaladas por sus amigos, familiares o parejas liberales de c-date

Independientemente si un conejo durante sus paseos por el piso deja huellas de sus dientes en el marco de la puerta o el periquito está agujerando los bordes de los armarios de la cocina empotrada: siempre que un animal causa algún daño en propiedad ajena, el dueño está obligado a pagarlo.
De tener un seguro correspondiente, el seguro pagará estos daños. Pero siempre el dueño tendrá que demostrar que haya cumplido con sus obligaciones de dueño del animal. O sea que el seguro sólo pagará en caso de poder demostrar que la tenencia del animal y su mantenimiento sean adaptados a las características de su especie. Además hay que demostrar que el animal sea vigilado correspondientemente. Esto es válido también para la obligación de tener los perros controlados con una correa.
Naturalmente no hay nadie quien insiste en vigilar durante las 24 horas del día a un gato, para evitar que arranque con sus garras los papeles pintados de las paredes en caso de aburrimiento. Pero sí sería conveniente tener disponible para el gato un rasgador para poder mostrárselo al perito del seguro en el momento de inspeccionar el daño reclamado.
Por regla general los seguros distinguen si el dueño del animal lo tiene por motivos privados o profesionales. En el momento del cálculo de la cuota también se considera el potencial de peligro de las distintas especies. Los así llamados perros de pelea así como animales venenosos resultan ser más caros que animales de pequeño tamaño que se puede coger en brazos en situaciones peligrosas.

Vale la pena considerar las ventajas de un seguro de enfermedad de mascotas, ya que en caso de enfermedad de un animal, los gastos de veterinario ocasionados pueden ascender muy rápido a importes importantes, ante todo en caso de una intervención quirúrgica necesaria. También medidas preventivas como vacunas y tratamientos contra parásitos suelen costar un dineral.

Quién ahorra en el seguro de su animal, ahorra en el sitio equivocado, ya que un animal también puede ser víctima de infecciones, tumores y cáncer. Los dueños afectados saben que en estos casos los gastos se acumulan en seguida, pudiendo llegar hasta miles de euros, siendo necesarias exámenes radioscópicos, analíticas y otras medidas diagnósticas realizadas mediante técnicas modernas.

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